Patricia Solorza: murió abandonada por las autoridades penales esposada a una cama terapéutica.

Patricia Solorza: murió abandonada por las autoridades penales  esposada a una cama terapéutica.

Estaba detenida y condenada en juicio abreviado por abortar esto recayó en homicidio agravado por el vínculo.

En el Cementerio de Ezpeleta, un sepelio tramitado con ayuda social se le dio el último adiós a Patricia Solorza. El 8 de agosto justa a un año que la Ley de Aborto Seguro y Gratuito fue rechazada en el Senado.
tenia 40 años, murió esposada a una cama terapéutica de la terapia intensiva del hospital de José León Suárez. Sus últimos días los pasó inconsciente, incluso la asistía un respirador mecánico. Nunca le sacaron las esposas, ni la del tobillo, ni la de la muñeca. Llevaba seis años detenida. De los años de condena llevaba 6 en prisión.

Patricia fue condenada en un juicio abreviado que elude el periodo de prueba porque el o la acusada se declara culpable desde el vamos. Ella lo aceptó porque no podía pensar, porque se sentía culpable, porque su hijo mayor que es sordo y mudo se quedaba un poco más aislado todavía, porque su nena menor tenía cuatro y también la necesitaba. ¿No eran esas razones suficientes para que cumpliera su condena en prisión domiciliaria?
Patricia murió de causas relacionadas con la cárcel. La cárcel, esa amenaza con la que se pretende que se deje de abortar ahora que no hay ley, mata. A diario. Por acción y por omisión. A Patricia no la escucharon cuando dijo que le dolía la panza.Dos meses tardaron en registrar su pedido y hacer una cita en un hospital con unidad penal en La Plata. Nunca llegó ahí porque la urgencia obligó a llevarla a otro, el más cercano, un día antes. Lujan la vio ese día, apenas la reconoció por la cantidad de peso que había bajado en un mes.
¿La vida de Patricia se hubiera transformado si el 8A de 2018 el aborto seguro y gratuito hubiera sido ley? No sus condiciones materiales, eso no la hubiera sacado de la cárcel. Y sin embargo, y esto es como escribir en el agua aunque habiendo recorrido demasiadas escrituras sobre los cuerpos oprimidos por el patriarcado, es posible que esa voz jerarquizada de “la Justicia” hubiera pesado menos, hubiera dejado hablar a la propia, la que sabe lo que se sabe en el cuerpo, en la temperatura de la experiencia, en la experiencia compartida. Tal vez esa voz pusiera en caja a la culpa, tal vez esa voz nueva podría decir Sí o decir No, para ella o para otras. Pero esa voz ahora está muda para siempre.

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *