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En el sitio Prensa con Opinión se publicó una entrevista sobre la mutual Carlos Mugica y el rol social fundamental que cumplen las cooperativas y mutuales en los tiempos de crisis que corren.

Consultado sobre este rol, el presidente de la mutual cordobesa que supera los 30 años de trayectoría dijo:


“Las mutuales, además de ser organizaciones solidarias, que nos constituimos para satisfacer las necesidades de nuestros socios, tenemos una vocación de solidaridad social, comunitaria. Y así como en su momento el mutualismo se unió con el cooperativismo para resistir el intento del Gobierno por querer gravar a la entidades con ganancias, lo que hubiese hecho inviables sus prestaciones, tienen que tener también esa actitud corporativa para marcar que este no es el camino y que las consecuencias que tiene esta política son devastadoras para sectores de trabajadores, quienes son en definitiva los que constituyen las mutuales.

Reproducimos a continuación el artículo completo:

Los datos publicados por el INDEC no sorprendieron a nadie: 9,1% de desocupados en el último trimestre del año pasado, más 17,3% de subocupados o demandantes de empleo; promedio de 32% de personas bajo la línea de pobreza en el segundo semestre de 2018, pero alcanzando el 36% en los meses octubre, noviembre y diciembre.

Aunque las malas noticias se presuman, eso no amortigua la desazón por la aplicación de recetas que derivan –por histórico reconocimiento- en la expansión de la marginalidad y la angustia por un horizonte sombrío.

En el ámbito del mutualismo hay entidades que interpretan esta realidad como un condicionamiento social. Por eso muchas de ellas trascienden sus propios objetivos estatutarios de brindar servicios a sus asociados, y extienden su ayuda en el resto de la comunidad en la que están asentadas.

La Mutual Carlos Mugica es la entidad que, con esa figura, más trabajo de campo tiene sobre los sectores poblacionales postergados, los más desprotegidos y con mayores dificultades para ingresar al sistema de consumo de bienes y servicios.

Aún apoyados en el principio de autogestión colectiva, el mismo por el que transita el mutualismo en general, las comunidades de los barrios relegados en la ciudad, no sólo no alcanzan los estándares de desarrollo, sino que en los últimos tiempos se ven envueltos en un espiral creciente de pobreza del que parece muy difícil salir, y con riesgo de quebrar el tejido social.

Marco Galán, referente de la entidad mutual, da testimonio de cómo impacta la crisis en esos sectores, donde flota la desesperanza ante la falta de oportunidades, la quita de paliativos y la pérdida de las condiciones nutricionales más elementales.

El resultado de la entrevista que mantuvo este medio con el dirigente, arroja como cabal resultado el relato de un escenario real, que a veces sólo se ve en la estadística, pero también se anima a una mirada sobre el rol del mutualismo, como sector protagonista de la Economía Social y también Solidaria.

“Cuando uno ve los rostros, advierte cómo impacta esta crisis en distintos sectores sociales; en cada uno se ve de distintos modos. En las clases medias es la restricción de ciertos consumos, pero en sectores populares pobres, hablamos de comer o no comer. En el caso de la mutual Carlos Mugica, trabajamos con organizaciones de distintas villas y barrios, y en todas se han ido conformando merenderos y comedores; nosotros promovimos la creación de 25 de esos espacios. Al principio había 15 o 20 chicos por día y ahora no hay menos de 40 o 50 en cada uno”.

– Y sin embargo, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, se dieron de baja varios miles de planes y programas de ayuda.

“La estrategia de las políticas públicas se complicó con los recortes. Antes, el que percibía una asignación o un subsidio, más el trabajo informal que podía conseguir, le permitía cubrir ciertos niveles mínimos de supervivencia. Pero desde hace seis u ocho meses, se produjo una curva de retroceso en esas políticas”.

– ¿Cómo hacen las familias para alimentarse los fines de semana en que los comedores no están abiertos?

“En Córdoba, en las experiencias que estamos acompañando, cuando se consiguen donaciones o alguna política pública o programa que apoya estrategias nutricionales, lo que se está haciendo es que los días viernes, compramos algo básico: harina, leche, azúcar, yerba, y tratamos de que haya excedentes, Con eso se arman pequeñas bolsas para entregar a las familias y que tengan para el fin de semana”.

-¿La gente tiene desesperanza? ¿Cómo altera su vida una crisis de esta envergadura?

“Esto va construyendo más frustración, alterando la vida cotidiana de la gente, abriendo un ámbito más propicio a la violencia familiar, barrial; eso pasa porque la gente se va quedando sin esperanzas. Ellos  ya saben que este gobierno no va a solucionar sus problemas. Nosotros hace mucho que le venimos reclamando a la ministra (Carolina) Stanley por los salarios sociales complementarios perdidos. Sólo en provincia de Buenos Aires suprimieron más de 50 mil monotributos sociales, que era una posibilidad para muchos que no tienen acceso a un sistema previsional ni de salud. Están recortando las políticas públicas, mientras pagan cifras escalofriantes para la deuda externa, mientras se usan los recursos del Banco Central para sostener al dólar”.

-El mutualismo tiene presencia en la comunidad a través de distintas ayudas, ¿cómo debiera orientarse esa contribución en tiempos como los actuales?

“Las mutuales, además de ser organizaciones solidarias, que nos constituimos para satisfacer las necesidades de nuestros socios, tenemos una vocación de solidaridad social, comunitaria. Y así como en su momento el mutualismo se unió con el cooperativismo para resistir el intento del Gobierno por querer gravar a la entidades con ganancias, lo que hubiese hecho inviables sus prestaciones, tienen que tener también esa actitud corporativa para marcar que este no es el camino y que las consecuencias que tiene esta política son devastadoras para sectores de trabajadores, quienes son en definitiva los que constituyen las mutuales. Y también me parece a mí que las mutuales están en condiciones de tener gestos y formas de expresar su solidaridad. De tener una responsabilidad social más mutualista, en cuanto a que muchas de las estrategias como las de Mutual Mugica que acompaña a 25 merenderos, en Córdoba hay otros cientos de merenderos y comedores, donde las mutuales podrían tener una participación más proactiva, con una solidaridad más directa; llegar con alimentos, con vestimenta, al menos hasta que como país podamos resolver el tema. Con esto se podría aliviar un poco el gran dolor que sufren los sectores más pobres”.